lunes, 3 de junio de 2013

Eligiendo unas gafas de sol

La radiación solar


Las radiaciones emitidas por el sol que llegan a la superficie terrestre son principalmente de tres tipos: la luz blanca visible, los rayos infrarrojos y los rayos ultravioletas.

Los rayos infrarrojos son los responsables de la sensación de calor que notamos al exponernos al sol. La luz visible es la que podemos percibir con nuestros ojos. La luz ultravioleta es una radiación con una longitud de onda menor que la luz visible, que nuestros ojos son incapaces de detectar.

Foto cortesía de photos-public-domain.com
Los rayos ultravioletas son de tres tipos:

- Rayos ultravioletas A (UVA): Son los de menor frecuencia, por lo que son los menos peligrosos para la salud. Son los que emiten las lámparas de bronceado que se encuentran en los centros de belleza.
- Rayos ultravioletas B (UVB): Tienen una frecuencia superior a los rayos UVA y son los responsables de las quemaduras solares, y también están asociados a la aparición de cataratas y de otras lesiones oculares.
- Rayos ultravioletas C (UVC): Son los de mayor frecuencia, y los más peligrosos para la salud. La capa de ozono absorbe casi por completo esta radiación, pero en aquellos lugares en los que su espesor es menor (principalmente en las latitudes cercanas a los polos) el porcentaje de radiación que alcanza la superficie terrestre es mayor.

Los efectos de la radiación UV sobre el ojo pueden ser agudos o crónicos. La fotoqueratitis (inflamación de la córnea) y la fotoconjuntivitis (inflamación de la conjuntiva) son efectos agudos, dolorosos aunque reversibles, y que se pueden evitar usando unas buenas gafas de sol.

Efectos crónicos posibles son: aparición de pterigyum (tejido conjuntival que crece sobre la cornea), cataratas, degeneración macular y algunos tipos de cáncer.



¿Cómo protegernos?


Existen muchos factores que influyen en la exposición del ojo a los rayos ultravioletas, como la altitud, la luz reflejada por el suelo o por la atmósfera. La nubosidad hay que tenerla muy en cuenta, puesto que las nubes absorben gran parte de la radiación infrarroja, por lo que la sensación de calor disminuye, pero sólo absorben un 10 % de la radiación ultravioleta, por lo que podemos sobreexponernos a ésta sin darnos cuenta.

La mejor protección para nuestros ojos consiste en unas buenas gafas de sol con filtros UV. Hay que tener en cuenta que unas gafas de sol con cristales oscuros pero sin filtro UV (llamadas lentes de “falsa protección”) no nos protegen. Restringirán la cantidad de luz visible que llega al ojo, por lo que la pupila se dilatará y permitirá así un mayor paso de luz ultravioleta al interior del ojo, pudiendo dar lugar a la aparición de lesiones oculares graves e irreversibles.

Aunque una gafa de sol se venda como gafa con filtro UV debemos tener en cuenta que puede referirse a que filtra tan solo una parte de la radiación UV. Las lentes etiquetadas como UV400 son las que proporcionan mayor protección, ya que impiden el paso de longitudes de onda hasta 400nm, es decir, que no dejan pasar ningún rayo de luz que esté en el rango ultravioleta.

Además de impedir el paso de la radiación ultravioleta, las gafas de sol filtran parte de la luz visible. Este es otro aspecto que debemos considerar a la hora de elegir las gafas de sol según la actividad que vayamos a realizar (ver cuadro). Las lentes aceptadas por la normativa europea (aquellas con etiqueta CE) se clasifican en cinco categorías atendiendo a la absorción de luz visible de sus lentes.


Categoría
Luminosidad solar
Absorción visible
Teñido
Indicación
0
Muy baja
< 20 %
Muy ligero
Comfort y estética (fotocromático)
1
Baja
20 - 57 %
Ligero
Caminar por la ciudad
2
Media
57 - 82 %
Medio
Tenis, golf, pasear, bicicleta
3
Fuerte
82 - 92 %
Oscuro
Playa, montañismo, algunos deportes acuáticos, zonas de sol en verano
4
Muy fuerte
92 - 98 %
Muy oscuro
Alta montaña, deportes acuáticos



En el mercado existen lentillas solares, con o sin graduación, que son capaces de filtrar hasta el 100% de la radiación UVB y el 99% de la radiación UVA. Esta posibilidad proporciona un gran campo visual y una gran comodidad y libertad de movimientos.


Las llamadas gafas de sol polarizadas llevan un tipo especial de lentes que filtran los rayos de luz que se reflejan en las superficies horizontales. Evitan deslumbramientos y proporcionan mayor comodidad visual en aquellas situaciones en las que se está rodeado de una superficie que refleja gran cantidad de luz, como la nieve, el mar o la arena.

Por último no está de más recordar que los niños también deben proteger sus ojos del sol, especialmente en la playa y en la nieve, con gafas infantiles fabricadas con materiales resistentes.

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