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martes, 8 de septiembre de 2015

LOS NIÑOS Y LA VISIÓN: MIOPÍA, OJO VAGO, SIGNOS DE ALARMA Y PREVENCIÓN por José María Sánchez González (óptico-optometrista)




Los niños cada vez dedican más tiempo a actividades en las que se realiza un gran esfuerzo en visión cercana, como la lectura, ver la televisión, trabajar con el ordenador o jugar con la consola. Esto está produciendo un incremento de escolares miopes. Sabemos que la causa de la miopía es multifactorial, donde juegan un papel el factor hereditario y el incremento de las actividades de cerca, pero según unos estudios recientes, se considera que el más importante de estos factores es simplemente la falta de luz solar.En muchos casos, las malas notas o el desinterés por las asignaturas no son consecuencia de la apatía de los estudiantes, sino de algún defecto visual que les impide seguir el ritmo de las clases, atender a las explicaciones de la pizarra, leer con rapidez y comprensión y estudiar cómodamente, con el consiguiente lastre para su aprendizaje.



OJO VAGO 
El diez por ciento de los niños españoles padece ambliopía, o también conocido como “ojo vago”, pero la mitad de ellos no está tratado, debido al desconocimiento por parte de sus padres. De ahí radica la importancia de las revisiones periódicas, ya que la detección precoz de este problema es determinante para el éxito del tratamiento.   


Puesto que la ambliopía es la pérdida parcial de visión en uno de los dos ojos, la solución consiste en entrenar a ese ojo vago para que logre ver nítidamente a cualquier distancia. Para ello, se tapa el ojo bueno con un parche forzando así al ojo vago a trabajar. Pero además, se pueden utilizar lentes compensadores y un completo programa de entrenamiento visual con ejercicios específicos para lograr que el ojo ambliope iguale las funciones del ojo normal.


SIGNOS DE ALARMA
Frunce el ceño, guiña los ojos para mirar de lejos o de cerca.
Se le irritan los ojos cuando escribe o lee, le escuecen y se frota los párpados con frecuencia.
Se queja habitualmente de dolores de cabeza.
Tropieza con facilidad, consecuencia de la deficiencia en la sensación de profundidad.
Comete muchos errores al copiar palabras de la pizarra.
Tiene baja comprensión de la lectura para su edad.
Tiene excesiva sensibilidad a la luz.
Evita actividades que requieren visión de cerca, como leer o hacer los deberes, o visión de lejos, como el deporte u otras actividades de ocio.
Suele sentarse demasiado cerca de la tele o se aproxima mucho a los libros.    

PREVENCION
Expertos de la Academia Americana de Optometría, en los Estados Unidos, alertan que una visión deficiente en la etapa escolar frena significativamente el aprendizaje y aumenta el estrés en los niños afectados, circunstancias que, si no se ponen medidas, pueden llevar a un fracaso escolar
Cuando ciertas habilidades visuales no se han desarrollado por defectos de refracción no compensados, el aprendizaje es difícil y aumenta el estrés general de los niños, que normalmente evitan la lectura y otras tareas de visión de cerca tanto como sea posible; tratan de hacer los deberes de todos modos, pero con un bajo nivel de comprensión o de eficiencia, o experimentan malestar, fatiga y poca capacidad de atención.
Los problemas de visión no detectados y no compensados pueden provocar algunos de los mismos signos y síntomas comúnmente atribuidos al TDAH. Debido a estas similitudes, algunos escolares pueden estar con un tratamiento de TDAH cuando, en realidad, tienen un problema de visión que no ha sido detectado. 



CONCLUSION
“Debido a que con frecuencia la agudeza visual puede cambiar durante los años escolares es importante que regularmente, al menos una vez al año, se lleven a cabo exámenes visuales por parte de ópticos-optometristas en donde se descarten problemas refractivos como miopía, hipermetropía o astigmatismos; anomalías de la visión binocular, como los estrabismos, o la ambliopía, popularmente denominada ojo vago".

martes, 9 de septiembre de 2014

La vuelta al colegio, momento ideal para llevar los niños al oftalmólogo

Se acabaron las vacaciones; cambia la luz, bajan las temperaturas, ya se vislumbra el otoño y la vuelta de los niños al colegio es ya un hecho. Éste es el momento ideal para revisar a fondo la salud visual de los más pequeños ya que su correcto desarrollo escolar depende de un funcionamiento óptimo del sistema visual. El 80% de lo que aprenden los niños lo hacen a través de su vista; cuando nacemos nuestro sistema visual no está maduro y evoluciona de forma gradual hasta los 7 u 8 años de edad.

imagen de www.vidavibrante.com
El Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas advierte que uno de cada cuatro niños en edad escolar sufre algún problema de visión sin diagnosticar, y que alrededor del 30 por ciento del fracaso escolar está relacionado con anomalías visuales. Para algunos de estos niños, como aquéllos que tienen ambliopía, u “ojo vago”, el descubrimiento y tratamiento precoz antes de la edad escolar es de gran importancia.

Sólo el 27% de las revisiones que se realizan en España corresponden a menores de entre 5 y 10 años, esta cifra es muy baja y según un estudio realizado por el Instituto Federópticos indica que los reconocimientos se incian tarde, dejando pasar edades en las que el esfuerzo visual requerido es importante (en esa edad, la hipermetropía representa un 75% de la población). Lo más aconsejable es realizar un examen optométrico anual completo para detectar el 100% de los posibles problemas visuales. 

  imagen de www.pekelandia.com.py
Las cifras tan directas y objetivas hablan por si solas; un 30% del fracaso escolar está relacionado con problemas en la visión, un 25% de los niños sufre algún problema visual como miopía, ojo vago o hipermetropía y el 50% de los niños que necesitan gafas no han sido diagnosticados. Ante estos porcentajes tan abrumadores es necesario tomar medidas, estar atentos a los síntomas y sobre todo acudir a la consulta del oftalmólogo. Los padres podemos hacer mucho por la salud visual de nuestros hijos, basta con estar atentos a las diferentes señales que nos pueden indicar que algo no funciona como debiera: dificultades para ver la pizarra o la televisión, posturas forzadas y extrañas para leer o escribir, dolores de cabeza, dolores oculares, problemas de concentración, visión doble, ojos rojos, legañas, parpadeos excesivos, bizqueos, fotofobias...

imagen: www.guiainfantil.com
La revisión que debe realizar el oftalmólogo tiene que ser muy completa; es fundamental que el niño esté tranquilo y que confíe plenamente en el especialista. La exploración debe comenzar con una serie de preguntas a los padres (síntomas observados: posturas al leer, si han dejado de interesarle los juegos al aire libre, rechaza tareas en las que hay que fijar la vista, costumbres como horas dedicadas a tablets, consolas, ordenadores...) y al niño, con las que se podrá hacer una ligera aproximación a cómo percibe las cosas el menor. Seguidamente, el oftalmólogo realizará una serie de pruebas encaminadas a comprobar distintos parámetros, se comprueban los movimientos oculares relacionados con la lectura, se realiza un estudio de la binocularidad, con aparatos muy precisos se realiza una graduación del ojo y se hace un examen completo de la salud ocular (medida de sus radios corneales, profundidad de foco de los ojos, capacidad  de enfoque...) y habilidades de percepción relacionadas con el aprendizaje.


Tecnoláser Clinic Vision quiere ayudar a padres y a niños no sólo a mantener la salud ocular sino también a conseguir buenos resultados escolares por lo que hemos puesto en marcha una campaña, dirigida a los más pequeños, por la cual hasta el 30 de octubre realizamos una revisión oftalmológica completa a los menores por un importe de 30€ . Luchamos por erradicar ese 30% de fracaso escolar que está relacionado con los problemas visuales. En Tecnoláser Clinic Vision tratamos ojos pero vemos personas.